Rueda

Hace un tiempo se me presentó el desafío de analizar esta fotografía de Henri Cartier-Bresson, una fotografía que había visto muchísimas veces en mi vida ahora tenía que volver a mirar y mirar y mirar millones de veces más para atravesarla y poder elaborar una serie de conclusiones estéticas en base a las teorías y conceptos planteados por Marta Zátonyi en el libro «Una estética del arte y el diseño de imagen y sonido». No fue una tarea fácil y en general siempre tuve bastante prejuicio con esto de intentar entender qué pasó dentro de la mente de un artista cuando decidió crear tal o cuál cosa. Por suerte tampoco fue una tarea solitaria, el trabajo se planteó en forma grupal y compartí el proceso con otras personas, entre ellas una comprometida @notomomateyque.
Gran parte del análisis fue basado en los conceptos de Duración y Einfühlung que conocimos a través del libro de Zátonyi. Duración es, dicho simplemente, la suma de experiencias adquiridas en el transcurso de la vida que se van sumando y acumulando, conservando siempre en la memoria las experiencias pasadas, adquiriendo nuevas y conformando nuestro ser. Einfühlung, dicho muy simplemente también, es eso que proyectamos de nosotros mismos cuando creamos u observamos un fenómeno, es el goce, el placer o el dolor… lo que sentimos ante las cosas que hacemos y observamos.
La duración se suma, todo lo que vivimos está dentro nuestro inevitablemente, durante toda la vida y el einfühlung, es decir, las cosas que sentimos al relacionarnos con algo, depende de nuestra duración.
Volviendo a la foto, supimos entre otras cosas, que se había sacado en Palermo, Italia, en 1971 (esto no llevó demasiada investigación, la foto se llama así), supimos que en ese momento Cartier-Bresson era un hombre de edad avanzada que ya no trabajaba como fotoperiodista. Supimos que ni su visita a Palermo ni la toma de esa foto tenían que ver con su trabajo, que estaba ahí y sacó la foto por gusto propio, supimos que en esa etapa de su vida buscaba alejarse del vértigo del instante decisivo que lo había mantenido alerta durante su vida profesional y que estaba dibujando porque eso le permitía tiempo de reflexión y estar más pasivo.
No voy a reproducir todos los puntos del análisis estético y formal que abordamos para la consigna del trabajo, pero reproduzco algunos párrafos que resumen de alguna forma el tema por el que estoy contando esto.
La fotografía muestra dos chicos jugando con una rueda en la vereda y unos autos pasando por la calle. En un segundo momento se completa la fotografía al entender que lo que pasa atrás es el paso de un auto fúnebre que circula, junto con otros autos, en dirección opuesta a los chicos. Muestra una clara oposición de sentidos y de direcciones, dándole a la foto dos momentos en la lectura que se califican entre sí.
Cartier-Bresson opera con la realidad, con el aspecto de real; crea y recrea dentro de un encuadre la realidad, seccionada por su ojo. Él está mintiendo, de esta manera, para decir aquello que observa y quiere trasmitir y que, en este caso, tiene relación con la idea de lo que significa la vida y su paso por ella. La inconciencia de nuestro transito por la vida y nuestro poco registro de algo que es sabido. Una verdad de todos, ésta es la manera que él nos la muestra. En esta fotografía se sirve de elementos que encontró en una situación dada y a través de su mirada los pone en una nueva relación cargándolos de sí mismo y con esto nos permite a nosotros vernos en ella y buscarnos en esa línea que va de la vida a la ya no vida.
Siempre me había gustado esa foto, más que algunas y quizá un poco menos que otras de la genial obra de Cartier-Bresson, analizándola me di cuenta de que antes de ese proceso casi no la conocía, encontré otra foto dentro de la foto y me relacioné con ella de otra forma.
Como amante de la fotografía admiré una vez más el poder de Bresson de captar de forma natural y espontánea esa situación, de relacionar los elementos y dar el mensaje de forma tan hermosa, de poder hablar del transcurso la vida con esa imagen, etc. Pero de todas formas, todo el tiempo la sentí lejos. Cuando nos preguntábamos qué sensaciones nos transmitía la foto a cada uno, yo siempre elegí la alegría, siempre me quedé sintiendo lo que nos muestra el primer plano, los chicos jugando, libres, felices, puros, ajenos a todo, llenos de vida y lejanos de la muerte aunque esté cerca. Mientras analicé la foto, mi duración hasta ese momento condicionó, por supuesto, mi einfühlung.
Sucede que durante todo este proceso mi vida estaba andando su curso normal, sin grandes sobresaltos e incluso con más buenas noticias que malas. Con proyectos, casa nueva, corridas, con mínimas complicaciones, transcurriendo, por decirlo de alguna manera, como quien lleva una rueda con un palo enérgicamente tratando que no se caiga, sin soltarla.
Sucede que al terminar el trabajo, justo ese día en el que entregamos el análisis, mi abuela (en adelante «nonna») tuvo que ser internada por una fuerte insuficiencia respiratoria que más adelante supimos que era neumonía. Desde entonces está internada, casi constantemente inconsciente y con mucho riesgo. Y sucede que de repente crucé la calle…
Mi nonna es para mi un símbolo de mi infancia, es la base de mi estructura familiar principal, es quien le dio vida a toda la vida que gira en torno a mi vida. Hoy puedo decir que transito esta foto de otra manera, que terminé de sentir todo aquello que, al menos nosotros como resultado de ese trabajo, supusimos que nos estaba diciendo Cartier-Bresson. Porque voy a ver a la nonna y le agarro la mano y siento que la muerte está yendo en esa dirección, lenta y constante avanza y va arrastrando lo que queda de vida y pareciera que no hay energía que pueda hacer que la rueda se sostenga andando. A lo mejor no va a llegar ahora, pero siento que ya está en camino, que está cerca, está transcurriendo.
Hay algo de mi que de alguna forma se murió y tiene que ver con esto de sentir que uno pierde las estructuras, que las bases pueden desaparecer aunque todos quedemos medio flotando, que la rueda gira, que algunos van quedando en el camino y otros tenemos que rearmar la cosa y seguir girando. Durando.
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Gran parte de los textos citados son palabras de @notomomateyque que es también http://despachovisual.wordpress.com/
